domingo, 1 de diciembre de 2013

Contagiar la lectura desde la primera infancia.

La lectura no se enseña, sino que se contagia. Ese es el lema con el cual se ha fomentado el hábito por la lectura en la Región de Magallanes y la Antártica Chilena, en el contexto del Plan de Fomento Lector y como estrategia de la Central Pedagógica de la Junta Nacional de Jardines Infantiles.
En las familias esta tarea se puede llevar a cabo a través de diferentes modalidades y sumando aliados, teniendo en cuenta que para favorecer hábitos lectores debemos ser los adultos los primeros modelos a seguir por niños y niñas desde la más temprana edad.
¿Por qué leer?. Leer con y para los niños y niñas involucra toda una galaxia de significantes y logros para nuestros futuros adultos. A través de la lectura un niño y niña:
  • Desarrolla el lenguaje tanto a nivel comprensivo como expresivo.
  • Estimula la imaginación.
  • Amplía el conocimiento.
  • Mejora la comprensión del mundo y de nuestro mundo interno.
  • Cuando contamos un cuento o una historia, guardamos y recreamos nuestra propia historia, nuestro pasado, presente y futuro.
  • Permite el disfrutar de las aventuras que escuchamos a través de esa historia.
  • El niño y niña logra involucrarse en las historias consiguiendo la resolución de conflictos con los cuales se identifica a través de los personajes.
  • Brinda la oportunidad de compartir y reconocernos, el conocer nuestros gustos y el de nuestros hijos
  • La lectura nos brinda la posibilidad de ser familia, de construir una comunidad y crecer juntos.

¿Qué es la primera infancia?

El concepto de infancia procede del latín infantĭa. Se trata de la etapa inicial en la vida de un ser humano, que se inicia con su nacimiento y se extiende hasta la pubertad. La noción también se emplea para nombrar al conjunto de las personas comprendidas por dicha edad.
Primera infanciaEl adjetivo primero, por su parte, refiere a lo que antecede al resto en un cierto orden. Lo que se encuentra primero aparece, existe o se concreta antes que cualquier otro elemento de su misma especie.

A partir de estas dos nociones podemos construir la idea de primera infancia. Esta etapa de la vida puede dividirse en distintos periodos de acuerdo a la edad: la primera infancia es la etapa más temprana, aquella que comienza con el nacimiento y llega hasta los 5 años. La primera infancia, en definitiva, es la primera etapa en la vida de un ser humano.

Estos años son clave en el desarrollo y la formación de una persona. El cuerpo y la mente comienzan a desarrollar sus estructuras esenciales en estos años y sentarán las bases para el crecimiento posterior. Una primera infancia de carencias, con cuestiones que impidan el desarrollo saludable, determinará toda la vida del sujeto.
Dicho de otra manera, de acuerdo a lo que reciba niño en su primera infancia (educación, alimentación, afecto, etc.), se convertirá en un adolescente saludable y luego en un adulto sano y apto para interactuar en sociedad.
Los niños que, en su primera infancia, reciben la atención y los cuidados necesarios, disponen de más probabilidades de crecer en buena forma, enfermarse menos y desarrollar sus aptitudes y habilidades vinculadas al lenguaje, el razonamiento y los vínculos sociales.

La Psicología del Desarrollo.

Podemos afirmar que la Psicología del Desarrollo se ha transformado, con el transcurso del tiempo, en uno de los campos dentro de la Psicología con mayor especificidad y desarrollo, al punto que muchos ya la entienden como una disciplina científica en sí misma.

Con ella la Psicología cobra una dimensión histórica. ¿Por qué? Porque enriquece lo que originalmente fue una mirada interesada en procesos de laboratorio divorciados de la realidad e historia del sujeto que, entonces, no era visto como tal sino como un individuo, (del latín “indiviso”) estático y ajeno al devenir y a su circunstancia, y lo estudia en cambio como una totalidad.



Delimitación de su campo de estudio

Posiblemente la mayor cantidad de tratados escritos dentro del terreno de la Psicología como ciencia pertenezcan al campo de estudio de la Psicología Evolutiva. Desde que Freud dio cuenta del desarrollo de la psicosexualidad en el niño hasta hoy, numerosos estudiosos han abordado, con distinta suerte, el estudio del desarrollo del sujeto desde distintas ópticas y concepciones.



Polémicas y falta de acuerdos

Aún hoy no hay acuerdo acerca de cuál es el campo de estudio y cuál el enfoque más apropiado para este instrumento de análisis.

Se polemiza sobre si se trata de una ciencia natural o de una ciencia experimental, si debe priorizarse la descripción o la explicación del desarrollo, si es un medio para descubrir las tendencias del crecimiento en general o si es una ciencia que tiene su fin en sí misma, si deben destacarse los aspectos visibles del cambio en los sujetos o priorizarse los significados subjetivos que tienen para el individuo, etc.

Como vemos, la polémica, un aspecto saludable y necesario para el desarrollo de una ciencia, se ha instalado, encontrando entusiastas seguidores e implacables detractores para cada una de las posiciones tomadas.

Frente a estas cuestiones, dejando en claro que son objeto de controvertidas opiniones sobre las que aún no se ha dicho la última palabra, adoptaremos una posición abierta a las transformaciones que pueden surgir de nuevos aportes científicos.

Apego inseguro ambivalente.

  Apego inseguro-ambivalente:















Estos niños se mostraban muy preocupados por el paradero de sus madres y apenas exploraban en la Situación del Extraño. La pasaban mal cuando ésta salía de la habitación, y ante su regreso se mostraban ambivalentes. Estos niños vacilaban entre la irritación, la resistencia al contacto, el acercamiento y las conductas de mantenimiento de contacto. En el hogar, las madres de estos niños habían procedido de forma inconsistente, se habían mostrado sensibles y cálidas en algunas ocasiones y frías e insensibles en otras. Estas pautas de comportamiento habían llevado al niño a la inseguridad sobre la disponibilidad de su madre cuando la necesitasen (Oliva, s/a).
              Además de los datos de Ainsworth, diversos estudios realizados en distintas culturas han encontrado relación entre el apego inseguro-ambivalente y la escasa disponibilidad de la madre. Frente a las madres de los niños de apego seguro que se muestran disponibles y responsivas, y las de apego inseguro-evitativo que se muestran rechazantes, el rasgo que mejor define a estas madres es el no estar siempre disponibles para atender las llamadas del niño. Son poco sensibles y atienden menos al niño, iniciando menos interacciones.
Otros estudios (Isabella, Stevenson-Hinde y Shouldice, en Oliva, s/a) encontraron que en ciertas circunstancias estas madres se mostraban responsivas y sensibles, lo que habla de una capacidad de actuar adecuadamente a las necesidades de sus hijos. Sin embargo, el no hacerlo siempre hace pensar a los investigadores que el comportamiento de las madres está afectado por su humor y su grado de tolerancia al estrés.

El niño en este caso se comporta de modo tal que responde a una figura de apego que esta mínima o inestablemente disponible; el niño puede desarrollar una estrategia para conseguir su atención: exhibir mucha dependencia. Entonces acentúa su inmadurez y la dependencia puede resultar adaptativa a nivel biológico, ya que sirve para mantener la proximidad de la figura de apego. Sin embargo, a nivel psicológico no es tan adaptativa, ya que impide al niño desarrollar sus tareas evolutivas (Oliva, s/a).

Apego inseguro-evitativo:






 Apego inseguro-evitativo:

Es un tipo de relación con la figura de apego que se caracteriza porque los niños se mostraban bastante independientes en la Situación del Extraño. Desde el primer momento comenzaban a explorar e inspeccionar los juguetes, aunque sin utilizar a su madre como base segura, ya que no la miraban para comprobar su presencia, por el contrario la ignoraban. Cuando la madre abandonaba la habitación no parecían verse afectados y tampoco buscaban acercarse y contactar físicamente con ella a su regreso. Incluso si su madre buscaba el contacto, ellos rechazaban el acercamiento. Su desapego era semejante al mostrado por los niños que habían experimentado separaciones dolorosas. En la observación en el hogar las madres de estos niños se habían mostrado relativamente insensibles a las peticiones del niño y/o  rechazantes. Los niños se mostraban inseguros, y en algunos casos muy preocupados por la proximidad de la madre, lloraban incluso en sus brazos.


La interpretación global de Ainsworth en este caso era que cuando estos niños entraban en la Situación del Extraño comprendían que no podían contar con el apoyo de su madre y reaccionaban de forma defensiva, adoptando una postura de indiferencia. Como habían sufrido muchos rechazos en el pasado, intentaban negar la necesidad que tenían de su madre para evitar frustraciones. Así, cuando la madre regresaba a la habitación, ellos renunciaban a mirarla, negando cualquier tipo de sentimientos hacia ella (Oliva, s/a).

Apego seguro




Apego seguro:



Es un tipo de relación con la figura de apego que se caracteriza porque en la situación experimental los niños lloraban poco y se mostraban contentos     cuando exploraban en presencia de la madre. Inmediatamente después de entrar en la sala de juego, estos niños usaban a su madre como una base a partir de la que comenzaban a explorar. Cuando la madre salía de la habitación, su conducta exploratoria disminuía y se mostraban claramente afectados. Su regreso les alegraba claramente y se acercaban a ella buscando el contacto físico durante unos instantes para luego continuar su conducta exploratoria. Al mismo tiempo en observaciones naturalistas llevadas a cabo en el hogar de estas familias se encontró que las madres se habían comportado en la casa como muy sensibles y responsivas a las llamadas del bebé, mostrándose disponibles cuando sus hijos las necesitaban.


¿Qué es el Pensamiento Simbólico?



El pensamiento simbólico es la capacidad de crear y manejar una amplia variedad de representaciones simbólicas. Esta aptitud permite transmitir información de una generación a otra, desarrollar una cultura y aprender sin necesidad de la experiencia directa de la realidad.
El pensamiento simbólico constituye, probablemente, la diferencia más importante entre los seres humanos y el resto de los animales, y desarrolla una función esencial en casi todo lo que hacen los primeros.
La dificultad de este tipo de pensamiento, que se ejemplifica en el tiempo que lleva a los niños el desarrollarlo, radica en la dualidad inherente de todo objeto simbólico: no solo es una realidad en sí misma, sino que al mismo tiempo representa otra distinta. Consecuentemente, el observador debe realizar un doble proceso cognitivo: por un lado, representar mentalmente el objeto en sí, y por otro representar la relación entre este y lo que simboliza.